Guillermo Eduardo

Martínez Serrano

He vivido en el mismo lugar por mas de diez años. Como es lógico pensar, en todo ese tiempo he acumulado demasiados objetos por distintas razones. Sentimentales o utilitarias, simplemente por la necedad de no desechar algo que creía podría ser útil eventualmente. No es acumulamiento en el sentido patológico de tener colecciones de cosas ( que también tengo, pero eso es otro cuento), simplemente tengo esos objetos en cajas, cajones y recipientes con limpiadores; llaveros, cables, componentes electrónicos, partes de computadora; sin clasificación clara ni objeto trazado. El arte de ir dejando que las cosas se amontonen.

 

En ocasiones durante la limpieza de la casa logro desechar finalmente todo lo que no sirve ( porque sigo asumiendo que habrá cosas que logren su propósito de servir de algo), no sin volver a la pregunta sobre mi apego a todo eso; lo que comencé a hacer fue registrarlo todo. En el proceso comencé a cuestionarme si esos objetos me definen de alguna manera, mientras la purga se hacía mas profunda comprendí que me daba, mas trabajo deshacerme de las baratijas con el valor sentimental que lo meramente utilitario. Sin importar mucho la fuente emotiva, de todas maneras todo eventualmente pasa por el mismo sistema: Se analiza, se interioriza, se fotografía y se va a la basura. Ya la fotografía se ocupará de avivar los sentimientos por esas acumulaciones de cosas cuando necesite volver a preguntarme por ellos.

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