Marcelo calvillo 

Aunque el mar y sus embarcaciones se han representado en el arte desde la antigüedad, la marina sólo comenzó a convertirse en un género, con artistas especializados, hacia el final de la Edad Media. Durante el Renacimiento las alusiones al mar son escasas y no es sino hasta el siglo XVII en la pintura Holandesa, que los paisajes marinos se consolidan como un género especifico, como consecuencia del poderío naval de esta nación y su importancia en el comercio; género que heredara, posteriormente, la pintura inglesa. El romanticismo, se ocupó también del tema del mar y las costas generando una de las épocas más brillantes de la pintura marina, el siglo XIX abrió los mercados en general y el de las marinas en particular. Rusia y Estados Unidos generaron importantes escuelas paisajistas con
especial desarrollo de los temas del mar. Las corrientes originadas en Francia, la pintura al aire libre, y la revolución técnica del impresionismo y sus secuelas, añadieron nuevos aspectos renovadores a las pinturas de marinas. Durante el siglo XX las diversas tendencias post impresionistas no han dejado de retomar ocasionalmente la temática marina y algunos ejemplos pueden ser rastreados en el simbolismo, el expresionismo o el
surrealismo. Si bien en ciertas etapas de su evolución la pintura marina ha sido calificada como inicua, e incluso no artística, no se pueden soslayar, por otra parte, las aportaciones del romanticismo ingles, que ejemplifican personajes como J.W.Turner o John Constable, que señalaron nuevas vías de expresión para las vanguardias posteriores.

Entendiendo las potencialidades del paisaje marino como un medio de expresión metafórica del acontecer histórico y las pasiones humanas, pensemos como ejemplo; “La balsa del Medusa” de Theodore Gericault. Las Disertaciones Marinas tienen la pretensión de un ejercicio de continuidad, en el que el tema marino se convierte en el pretexto ideal
para la crítica de los problemas sociopolíticos actuales. En mi producción, la alusión al tema marino se da de manera casi fortuita. Buscando representar las diferencias ideológicas pinte la pieza titulada “Las formas del pensamiento” En este obra utilice la imagen de una escafandra, contrapuesta a la de un pez dorado ( de agua dulce) acompañados de un pequeño paisaje marino dentro del cual está colocada, en la playa, una pecera conteniendo al mismo pez. En esta pieza la escafandra lleva escrita, en el lugar donde debería aparecer el nombre del fabricante, la palabra IDEA. En adelante utilizo la representación de este objeto como un símbolo, no convencional, de las ideas rígidas, obsoletas
o totalitarias; al mar como elemento de transformación y movimiento constante. Con la contraposición entre lo orgánico, el pez. Y lo mineral,  lo metálico, la escafandra, pretendo simbolizar las “distintas formas del pensamiento”, en el pequeño paisaje del extremo inferior izquierdo se refuerza la visión de inaccesibilidad y contradicción.
A raíz de este primer hallazgo y otros como “Los martillos vienen...” es que las Disertaciones marinas encuentran su ruta para abordar temas de importancia local y global, personal y social: La impunidad de los crímenes de estado, la migración, las reformas estructurales o el narcotráfico.
Desde el punto de vista meramente plástico, la estrategia de las Disertaciones marinas se centra en la apropiación de imágenes fotográficas prehechas, con un tratamiento realista, sin pretensiones hiperrealistas, pero fácilmente identificables, para que, paradójicamente, nos muevan del disfrute visual a la reflexión.

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