Posmodernismo: ha muerto

December 22, 2015

 

“El posmodernismo ha muerto” anunciaba el influyente mensual británico Prospect. El justiciero no es otro que una exposición llamada “Posmodernismo. Estilo y subversión”, que da por acabada la época menos fecunda, más acomodada y solipsista del arte. Un arte que ha sustituido la obra por el concepto. Un arte alejado del mundo que lo rodea. Un arte que, como todos los revolucionarios con despacho, terminó convertido en aquello que odiaba: una categoría apoltronada.

Damián Hirst, sus vacas troceadas, sus calaveras de diamantes, su estudio con 120 asistentes, es el epítome de un arte que no sólo no mira la realidad. Ni siquiera la ve porque no le importa. Como explica Edgard Docx en su artículo en Prospect, “los modernistas como Picasso o Cézanne se concentraron en el diseño, la maestría, la unicidad, lo extraordinario, mientras los posmodernos como Andy Warhol se concentraron en la mezcla, la oportunidad y la repetición”.

 

De la profundidad a la apariencia, el giro terminó convirtiendo la obra de arte en producto de consumo. “Y en ausencia de criterios estéticos, cada vez se ha impuesto más el estimar el valor de las obras en relación a su precio”, concluye Docx, destripando una ecuación que el propio Hirst ha llevado, esta vez sí, a la categoría de arte.

En esta primera década del siglo XXI, el mundo ha cambiado. Europa se embarra. Estados Unidos pierde la primacía económica. India se dispara, como Brasil. China se recalienta. Y el arte sigue igual. Igual que hace 10 años. Igual que hace 20. Igual que hace 30. Como si en 1961 Piero Manzoni no hubiera empaquetado sus excrementos en 90 latas, etiquetadas y numeradas. Merda d’artista producida hace 50 años. Medio siglo regodeándonos en ese arte posmoderno. Buceando en la misma mierda, manzonianamente hablando.

 

“Por mucho que muestren cuerpos en agonía o sangre por todos los lados, ya no sorprenden a nadie. Han querido imponernos un arte que culpa a la gente de no entender nada. Como si pretendiesen que amásemos a nuestro banco. Ambas cosas son imposibles”, asevera Jean Clair: “El banquero es un usurero y el arte de vanguardia es aburridísimo”. Descanse en paz.

 

 

http://www.jotdown.es/2011/08/%E2%80%94pssst-psst-el-arte-posmoderno-ha-muerto-%E2%80%95por-fin/

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